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Cuarto día de Quinario

“SI ALGUNO QUIERE VENIR EN POS DE MÍ, QUE SE NIEGUE A SÍ MISMO, TOME SU CRUZ CADA DÍA Y ME SIGA.”

                                           CUARTO DIA DE QUINARIO



Ayer jueves, el del Rosario, y al finalizar la eucaristía del tercer día del quinario,  fue bendecida la magnífica imagen que figura ya en el techo del palio de María Santísima de la Confortación. En la misma se recrea el relato de la predicación del beato Alano de Rupe, tan representado en la Orden de Predicadores, que en sus fervorosas predicaciones narró cómo en una visión había contemplado a la Virgen entregando el rosario a santo Domingo mientras le mandaba propagarlo por todo el mundo. En la gloria del palio, la Virgen representada, es la del Rosario de los Montañeses y con ello, más aun en este año en el que se cumplirá el 75 aniversario de la primera salida procesional de Confortación tras nuestra refundación, identificándonos con el Convento dominico jerezano, nuestra sede,  honramos a la dominicana Virgen del Rosario en nuestro palio como hacemos con Consolación, y propagamos abiertamente la devoción y el rezo del salterio angelical, arma poderosa ante tantos obstáculos como en ocasiones encontramos.   Alcanzamos ayer el ecuador de este nuestro Solemne Quinario con el alimento de fe en la sagrada Eucaristía, en cuya prédica el Rvdo. Padre Larios declamó en torno a la luz del Evangelio del día de hoy , con la mirada puesta en Jesús orante que alzaba sus ojos al cielo asumiendo su caliz de amargura en la voluntad del Padre, para reflexiona sobre esa declaración de la identidad de Jesús , de lo que el espera en nosotros.

Hoy viernes, alcanzamos el cuarto ​día de Quinario en honor a nuestros sagrados Titulares, no faltes a la cita con el Señor Orante y enriquécete de la palabra de Dios.

PRIMERA LECTURA. Lectura del libro de Isaías 58, 1-9a
Este es el ayuno que yo quiero

SALMO RESPONSORIAL50, 3-4. 5-6a. 18-19
Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, tú no lo desprecias.

EVANGELIO Lectura del santo Evangelio según san Mateo 9, 14-15
Cuando les sea arrebatado el esposo, entonces ayunarán